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domingo, 19 de noviembre de 2017

Julius Streicher - Seis Discursos (1925-1932)



     En 1938 la editorial Der Stürmer de Nürnberg publicó una recopilación de 33 discursos del líder y dirigente alemán NS Julius Streicher de entre 1920 y 1933, reunidos y editados por el doctor Heinz Preiss, bajo el título de "Kampf dem Weltfeind. Reden aus der Kampfzeit" (Lucha contra el Enemigo del Mundo. Discursos de la Época de Lucha). Dicha obra fue traducida de manera fiel al castellano en 1976 (Ediciones Odal) por el argentino Walter del Prado. De dicha versión, que hemos cotejado con el texto en alemán y a la cual hemos aportado con algunas informaciones, presentamos aquí seis breves discursos de Streicher de entre 1925  y 1932 (antes de que asumiera el poder Hitler) que retratan su poderosa personalidad y claridad de objetivos y discurso, lo que le valió en última instancia, no siendo él ningún "criminal de guerra" sino sólo por sus opiniones y denuncias, que lo convirtieran en una de las diez víctimas del Circo Núremberg de 1945-1946 que fueron premeditadamente sacrificadas por los jueces judíos durante la fiesta judía de Purim en Octubre de ese último año. Las introducciones de cada discurso, que hemos editado un poco y que contextualizan los discursos, son del editor alemán señor Preiss.




¡Cread Escuelas y Academias Alemanas!
26 de Junio de 1925


     (El 26 de Junio de 1925 se debatió en el Parlamento bávaro, en Múnich, acerca del presupuesto del ministerio de Educación y Culto. En esa sesión habló también Julius Streicher. Exigió en su discurso la desjudaización de las escuelas alemanas).


     Nosotros, los nacionalsocialistas, exigimos que nuestros niños sean educados solamente por maestros alemanes. Aunque el Parlamento no apruebe nuestra demanda, no nos apartamos de ella. Sabemos que los niños judíos son educados por sus padres en forma totalmente distinta que los niños alemanes. A los niños judíos se les enseña que pertenecen a un pueblo elegido, y los niños alemanes, en cambio, a un pueblo que es igual a las bestias. Es, por lo tanto, para nosotros, los nacionalsocialistas, en base a semejante hecho, lógico y natural que jamás sentemos juntos a NIÑOS ALEMANES con niños judíos.

     ¿Cómo se efectiviza, pues, este método de educación en la vida diaria? El judío mira no sólo al individuo, sino a todo el pueblo, como ganado. Los trabajadores que están en el partido comunista no saben, por cierto, en absoluto que con todo su idealismo son herramientas de aquel pueblo que no persigue otra cosa que el dominio mundial. ¡No me contesten ustedes que el judío reside ya hace tiempo en Alemania y posee el derecho de ciudadanía! Con el mismo derecho también después de algunos siglos nuestros descendientes deberían considerar al negro que hoy está en la tropa de ocupación a orillas del Rhin, como ciudadano equivalente y de iguales derechos. No significa nada que el judío ya hace tiempo resida en Alemania. El judío es racialmente extraño y quiere lo extraño. Por eso no debe poseer el mismo derecho que nosotros. Que el judío eduque a sus niños en escuelas judías. En el futuro alguna vez reconoceremos cuán importante es que estas exigencias sean realizadas.

     ¡Señor ministro de Culto! Así como usted no nos puede impedir que rechacemos instintivamente al negro en el Rhin, así tampoco nos puede quitar el conocimiento de que el judío es un ser distinto. Usted recién solucionará el problema del anti-judaísmo cuando aparte al judío de la vida del pueblo alemán.

     Hace poco fue inaugurada en Múnich la Academia Alemana. En este instituto son miembros dos judíos de pura sangre, Theodor Wolf del Berliner Tageblatt y Georg Bernhardt del Vossische Zeitung. ¿Se puede designar a una academia bajo tales circunstancias aún como "alemana"?.

     Señor ministro de Culto: ¡Instituya usted escuelas ALEMANAS y academias ALEMANAS!. ¡Quite usted al judío la influencia sobre el alma de nuestra juventud alemana!. ¡Justamente usted, señor ministro de Culto, debería como personalidad decisiva preceder con el buen ejemplo! Pero usted continúa marchando en los viejos rieles hasta que venga el aciago final. Señor ministro de Culto: usted mismo contribuye a que Alemania se encamine a su hundimiento. Repito: exigimos la transformación de la escuela en un instituto educativo alemán-nacional. Si hacemos enseñar a niños alemanes por maestros alemanes, entonces está hecho el comienzo para la escuela alemana nacional.

     En esta escuela alemana-nacional debe ser enseñada la ciencia racial [Rassenkunde, etnología]. Hoy se educa a nuestra juventud todavía conforme al principio masónico: "Todo lo que tiene rostro humano es igual". Una frase ridícula. Así como los animales pertenecen a distintas razas, así también los seres humanos son distintos entre sí. La diferencia ha sido dada por Dios. El principio del futuro rezará: "No todo lo que tiene rostro humano es igual". Nuestros connacionales en el Palatinado pueden reconocer diariamente la diferencia entre alemanes y negros. Pero no es solamente el color lo que nos distingue de otras razas, sino la sangre. Nosotros, los nacionalsocialistas, exigimos que todos los alumnos, desde la escuela primaria hasta la universidad, sean esclarecidos acerca de la diferencia de las razas. Entonces se abrirá paso el conocimiento de que el judío no es un alemán sino un extraño racial. Hoy se dice que el judío tiene sólo otra religión, y después de doscientos años se dirá que el negro en el Rhin tiene sólo otro color. Aquí un ministro de Culto debería aplicar la palanca y terminar finalmente con esta concepción. ¡Por eso exigimos la introducción de la enseñanza racial en la escuela!.

     Aún hay gente que aboga por la escuela confesional. Si exigimos la educación de la juventud en la escuela alemana, entonces se dice siempre que la religión está en peligro porque niños de distintas confesiones están sentados juntos. Si los clérigos cumplen su deber como maestros de religión, la religión no está en peligro. En las fábricas también los trabajadores de ambas confesiones ganan su pan. Allí no se pregunta si tienes el martillo en un puño católico o en uno Protestante. ¡Terminemos por fin de distinguir siempre entre Protestantes y católicos!. ¡Queramos ser, pues, alemanes!. ¡Soy de la opinión de que un buen alemán también es un buen cristiano!.

     ¡Quiero llegar al final! Un diputado comunista hace un rato en su discurso habló de la reconciliación de los pueblos. A él le contesto: no se puede hablar de reconciliación de los pueblos sin haberse ocupado de la cuestión judía. El que ha reconocido la perniciosa influencia y las metas del judaísmo en el mundo, ése comprenderá nuestra obstinada lucha y nuestra resistencia. Señor diputado del partido comunista: esto posiblemente no lo podrá negar: que dondequiera que usted llegue, en China, África o Estados Unidos, ¡funcionarios soviéticos están en la obra! Son comisionados del judío, que hoy domina en Rusia. Las consecuencias se presentarán al cabo de un tiempo no muy lejano. La lucha final con el poder supra-estatal de Pan-Judea está a la puerta. En esta lucha, sin embargo, sólo podremos vencer si terminamos con la mezquina riña partidaria y somos UN pueblo.

     Ése será el caso cuando nosotros los alemanes hayamos reconocido cuán lejos ya ha avanzado la bacteria judía. En el día en que nos libremos interiormente del poder judío y de la idea de dominio judía, estará libre el camino para la reconciliación con los pueblos no-judíos. Ya ahora se siente que muchos pueblos, al igual que nosotros, ansían la liberación de los opresores judíos. También ustedes, señores míos, comprenderán algún día por qué ha habido nacionalsocialistas que por su idea ¡se dejaron ofender, injuriar y arrojar a la cárcel! Hoy como antes tengo la convicción de que sólo se tiene derecho al futuro cuando se posee el valor de designar como enemigo del mundo a ese pueblo que ha clavado a Cristo en la cruz.–



¿Quién Ha de Ser Juez en el Futuro?
20 de Abril de 1926


     (El 20 de Abril de 1926 fue tratado en el Landtag [Parlamento] bávaro, en Múnich, el presupuesto de la Justicia. Junto a otros oradores, también Julius Streicher tomó la palabra. Streicher habló sobre los males de la justicia alemana. Probó mediante ejemplos que gracias a los jueces de la época de la República de Weimar [Systemzeit] los crímenes de los grandes eran penados levemente, y los delitos de los pequeños, por el contrario, con rigor. Para poder dominar a su arbitrio, los gobernantes rojos habían creado la Ley para la Protección de la República. Por eso, la labor de esclarecimiento del pueblo alemán es de inmensa importancia. Streicher exigió ya entonces el concepto ario en la justicia. Al final señaló que la solución de esa cuestión podía producirse solamente por un cambio profundo de toda la estructura del Estado).


     ¡Señores! Por algunos oradores que me han precedido ya ha sido señalado el hecho de que nuestro pueblo ya no tiene confianza en la actual Justicia. El historiógrafo romano Tácito dijo alguna vez que la salud y la enfermedad de un Estado se pueden apreciar por el número de sus leyes. Si nosotros, los alemanes, observamos hoy el gran número de nuestras leyes, entonces debemos decir que nos encaminamos no a la salud sino a la muerte. El punto máximo de esta fabricación de leyes lo constituye la "Ley para la Protección de la República". Para nosotros, los nacionalsocialistas, esta ley es la emanación de una mala y angustiada conciencia. ¡Una república que para su protección requiere una "ley" semejante, está enferma de muerte!.

     Los marxistas afirman constantemente que en su República sólo hay "belleza y dignidad". Nosotros, sin embargo, sabemos que esta República está construída sobre el perjurio y el crimen. Está claro que las leyes que fueron creadas en esta República no sirven al bienestar del pueblo sino a un objetivo muy especial. El pueblo sabe que estas leyes no son otra cosa que leyes de partido y de excepción. ¡Es extraño que justamente la Socialdemocracia, que en el viejo Estado siempre se había puesto nerviosa por las excepciones, promulgue ahora ella misma leyes de excepción! Estas leyes de excepción son medios coercitivos y son creadas en los Parlamentos con el auxilio de los poderes financieros supra-estatales.

     Como ahora en este Estado de Noviembre los delitos del hombre pequeño son penados con rigor, y los crímenes del grande, a la inversa, sólo muy levemente el pueblo ya no tiene confianza en la Justicia. Quiero comprobar mediante ejemplos individuales de reciente data que en este sentido estamos enfermos de muerte.

     Un hombre de Estado de Alemania del Norte declaró hace poco que no tenía posibilidad contra la usura. En el viejo Estado una tasa de interés de más del 6% se valoraba como usura. Hoy esta usura está permitida legalmente. Esto, señores míos de la Izquierda, que siempre habéis aducido combatir al capitalismo y la explotación, ¡lo habéis logrado VOSOTROS!. ¡Por esto ustedes van a sucumbir!.

     En este sentido quisiera señalar lo siguiente: cuando se declara solemnemente en el Landtag que como comunista no se reconoce la propiedad, pero, no obstante y con los medios del Estado, se adquiere una vivienda particular, por cierto, debo decir que aquí la teoría y la práctica son fundamentalmente distintas. Está plenamente justificado que a todo hombre en este Estado le pertenezca un pedazo de tierra y una pequeña casa. Pero cuando en el Parlamento se despotrica contra la propiedad, no se debe actuar en la práctica en forma inversa. Ya he dicho que al pueblo estas cosas no le son desconocidas.

     Toco algunos casos que en los últimos tiempos suscitaron justificada sensación. En Núremberg un número bastante grande de muchachas fueron violadas por judíos. ¡Será de la máxima importancia para el tribunal ocuparse de estos crímenes! En la dirección de policía de Núremberg-Fürth se encuentra una cruz de dos metros y medio de alto. En ella fueron atadas en la casa de un ex-juez de primera instancia, un judío, muchachas alemanas. Una alcahueta debía producir a las muchachas con un cortaplumas los estigmas del Gólgota. Aún hoy se pueden ver en el zócalo de la cruz las huellas de sangre. ¡Exigimos, en interés del pueblo alemán, que contra esos criminales judíos se proceda con todo el rigor de la ley! Ahora bien, si la hoja judía nuremburguesa, el Fränkische Tagespost, encuentra demasiado alta la pena de presidio impuesta a los criminales judíos, entonces declaramos nosotros, los nacionalsocialistas, que EN ESTE CASO SERÍA APROPIADA SOLAMENTE LA PENA DE MUERTE. ¡LAS MUCHACHAS ALEMANAS FUERON VIOLADAS Y CON ELLO ARRANCADAS AL PUEBLO ALEMÁN!.

     ¿Por qué tuvo que suceder eso? ¡Ustedes, señores míos, no pueden comprender esto! Pero nosotros, los nacionalsocialistas, conocemos el Talmud y ¡sabemos que las leyes talmúdicas judías tienen hoy validez! Ya he señalado el año pasado que en el Talmud el no-judío es equiparado al ganado. Me comprenderán aún mejor si se dejan instruír sobre los asesinatos en la Rusia soviética. Cuando se sabe en qué forma esos crímenes son realizados allí, ¡se comprende por qué los judíos AÚN HOY CRUCIFICAN a no-judíos!.

     ¡Comprendan, pues, ustedes, por fin, que el judío es un ser distinto y que persigue otros objetivos! En el futuro debe evitarse que los judíos puedan dañar a mujeres alemanas. ¡La mujer alemana para los alemanes, la judía para los judíos! Si las violaciones de muchachas alemanas por judíos se hicieran aún más numerosas, ¡eso significaría el fin de nuestro pueblo alemán!.

     Tengo conmigo el retrato de una mujer alemana rubia con su hijo. Si los señores se interesan por ello, lo pongo gustosamente a su disposición. El niño es un bastardo. La mujer me contó que no había estado esclarecida sobre la cuestión racial y se había casado con un judío. La mujer llegó a ser madre. El niño es un cretino y no puede ni caminar ni estar parado. ¡Dejamos que extraños por la sangre engendren bastardos con mujeres alemanas y nos extrañamos aún por qué nuestro pueblo se vuelve cada vez más confuso y no puede ya encontrarse unido!.

     Otro ejemplo: en Núremberg vive una viuda de guerra. Tiene un niño rubio. Después de la guerra tuvo —naturalmente no esclarecida en la cuestión racial— relación con un judío. Llegó a ser la amante del judío y cayó en la ruina. La mujer me vino a ver y dijo: "Ayer usted habló en la reunión. Tiene usted razón cuando afirma que una muchacha alemana, de la cual abusó un judío, está definitivamente perdida para el pueblo alemán!. ¡Yo estoy perdida!". ¡Menciono estos casos para que nuestro pueblo alemán se llame a reflexión y comprenda mi lucha!.

     Por supuesto, ahora se desata contra mí el ataque general. El yerno del alcalde mayor Luppe declaró en la prensa que por mi labor de esclarecimiento está en peligro la moralidad de la juventud. Con todos los medios se intenta prohibir mi hoja combativa Der Stürmer. Pero no he leído en ninguna parte que alguien se indigne por los crímenes citados por mí. ¡No he oído, que el gobierno, que hoy se ocupa de la prohibición de mi hoja combativa, se vuelva contra los diarios judíos berlineses! Nosotros, los nacionalsocialistas, queremos, mediante nuestro esclarecimiento, exhortar a la opinión pública a la prudencia. Los casos que citamos son aún desconocidos por el pueblo. ¡Pero son de tan grande trascendencia que los juzgados deberían verse impelidos a dictar fallos más severos que hasta ahora!.

     Exigimos una ley que ya tenía validez hace cien años en Alemania: ¡entonces el judío que abusaba de una mujer alemana era colgado!. ¡HACE DOSCIENTOS AÑOS AÚN ESTABA ESTABLECIDA PARA LAS RELACIONES SEXUALES ENTRE JUDÍOS Y NO-JUDÍOS LA PENA DE MUERTE! Entonces se sabía que por la raza judía el pueblo alemán sería destruído. Hace doscientos años el judío como presidiario y criminal debía llevar un signo amarillo en la manga. ¡Nosotros, los hombres de hoy, en cambio, hemos dejado "emanciparse" al criminal y presidiario a causa de nuestra estupidez! Hoy está conceptuado a igual nivel y vive como "alemán" entre nosotros. Eso será nuestra ruina.

     Cuando se saben estas cosas, la pregunta es de inmensa importancia: ¿quién ha de ser juez en el futuro?.

     No es indiferente quién es juez. Con que uno vista la toga negra, se ponga el birrete y abra el código, ¡aún nada está hecho! Hay una gran diferencia si un alemán o un negro está sentado en el sillón de juez. Ciertamente, ustedes pueden enseñar a un negro el idioma alemán, la aplicación esquemática de las leyes y artículos: ¡a pesar de ello el negro siempre fallará como su sangre le ordena! LA ESENCIA MÁS ÍNTIMA DEL SER HUMANO RESIDE EN SU SANGRE. Ustedes saben lo que quiero decir con esto. No es posible que no-alemanes puedan llegar a ser jueces en Alemania. Si el pueblo alemán entrega su organismo judicial a no-alemanes, no será juzgado con espíritu alemán, y sucumbirá. En el futuro ya no debe ocurrir que un judío se constituya en juez de un alemán.

     ¡Pero no solamente los judíos de pura sangre sino también los judíos bautizados deben ser excluídos del estamento de juez! Muchos llevan hoy la fe de bautismo en el bolsillo, se hacen pasar por no-judíos y son, sin embargo, judíos. Con el bautismo no se puede borrar la raza judía: el judío está atado a su sangre judía.

     Así también los jueces alemanes que están casados con judías no tienen nada que hacer en la sala del tribunal. Como tampoco los cancilleres del Reich y los ministros del Exterior que comparten el lecho matrimonial con judías no pueden viajar a Ginebra o Locarno y "representar" allí al pueblo alemán.

     Tenemos en nuestro pueblo, a Dios gracias, aún hombres suficientes que tienen la necesaria conciencia racial como para casarse con mujeres ALEMANAS.

     Nosotros, los nacionalsocialistas, exigimos que sólo los alemanes puedan llegar a ser jueces. Pero, lamentablemente, gran número de jóvenes sobresalientes deben abandonar prematuramente el colegio porque les faltan los medios para continuar sus estudios. Ningún estamento es tan importante como el de juez. Por eso, ¡téngase la preocupación de que una nueva y valiosa generación entre en las casas de Justicia!.

     El capítulo de los abogados es un asunto aparte. Si se procediese conforme a nuestro criterio, EN LO SUCESIVO NINGÚN JUDÍO DEBERÍA TENER ALGO QUE HACER YA EN UN PALACIO DE JUSTICIA ALEMÁN. Los judíos son talmudistas natos, de gran verbosidad y tergiversadores del Derecho. Recuerden ustedes lo que el judío Rosenfeld dijo recientemente ante la Justicia: ¡que no es tan grave si muchachas de quince o dieciséis años son usadas sexualmente! Las muchachas judías de 15 y 16 años son guardadas como medida de precaución, ¡pero la virgen alemana ha de ser una "muchacha para todo" para cada cerdo judío!. El señor ministro de Justicia debe reflexionar sobre tales cosas ¡por más difícil que esto se le haga! Puede conquistarse con ello méritos imperecederos para nuestro futuro.

     Bismarck dijo una vez: "Les concedo todo a los judíos, pero que los judíos sean funcionarios en los Estados alemanes, eso no". ¡Bismarck había reconocido que el judío sólo siembra desgracia en las funciones estatales! Reconocemos hoy que el judío, dondequiera que pueda estar ubicado en el Estado, SIEMPRE ha de actuar sólo como JUDÍO ¡y NUNCA como ALEMÁN!.

     Siglos atrás el judío no era considerado apto para prestar juramento. De Martin Lutero proviene la expresión: "¡No te fíes de ninguna zorra en el campo verde / y de ningún judío por su juramento!" [Trau keinem Fuchs auf grüner Heid und keinem Jud’ bei seinem Eid!, adaptación de los versos "Trau keinem Wolf auf wilder Heiden / Auch keinem Juden auf seine Eiden / Glaub keinem Papst auf sein Gewissen / Wirst sonst von allen Drein beschissen" de "Los Judíos y Sus Mentiras", 1543, de Martín Lutero. N del E].

     He presentado en repetidas oportunidades, en los procesos, a los jueces alemanes la prueba de que, en base al Talmud, el judío como testigo de cargo siempre debe jurar en falso. Fui acusado por un judío en Núremberg por ofensas. Se me ofrecieron entonces no sólo socialdemócratas sino también miembros de otros partidos como testigos contra la inconsistencia de la acusación. ¿Qué sucedió? En el procedimiento le dije al juez: "Antes de que sean escuchados los testigos permítaseme que lea en voz alta a ley del Talmud". Al principio el juez no quiso avenirse a ello. En vista de mis argumentos se me permitió leer la ley. Ella reza: "Cuando como judío estás ante la Justicia y debes dar testimonio contra un no-judío, entonces puedes cometer perjurio. Sí, ¡INCLUSO ES DEL AGRADO DE DIOS QUE COMETAS UN PERJURIO!". ¿Qué sucedió entonces? Delante del estrado estaban dos judíos como testigos. Mientras yo hablaba con el juez, un joven ayudante del abogado, igualmente judío, abandonó la sala de audiencias. Lo que habló en su jerga típica con los testigos naturalmente no lo sé. Los testigos judíos luego fueron interrogados y declararon que ¡YA NO PODÍAN RECORDAR NADA!.

     Los testigos que debían declarar en contra mío llegaron a ser mis testigos de descargo. Con este caso concreto está probado que el judío nunca tiene el derecho de ser tratado ante un tribunal alemán de la misma manera que el no-judío. Para el alemán el juramento es sagrado. El judío, en cambio, busca subterfugios donde pueda. Debe llegarse a que ¡nunca más en la justicia un judío sea confrontado con un alemán ni que en base a un juramento del judío sea condenado un alemán!.

     Quiero apresurarme a llegar al final. Diversos oradores han llamado la atención sobre el hecho de que el pueblo ya no tiene confianza en la Justicia, manifestando la esperanza de que esta situación cambiará pronto. Si queremos solucionar la cuestión judicial, entonces debemos cambiar todo el Estado desde la base, ¡entonces debemos liberar al pueblo de la sangre extraña! Nosotros, los nacionalsocialistas, exigimos por eso: ¡SALVAD EL DERECHO ALEMÁN!. ¡CREAD UN NUEVO ESTAMENTO ALEMÁN DE JUECES!. ¡Extraed del pueblo alemán el cuerpo extraño!. ¡Negad al judío el mismo derecho!. ¡Mandadlo de vuelta de donde ha venido!. ¡Ponedlo bajo una ley para extraños al pueblo!.

     El día en que estas exigencias sean llevadas al terreno de los hechos, NOSOTROS VOLVEREMOS A SER DUEÑOS DE NOSOTROS MISMOS, y todos ustedes nos dirán: "¡Ahora comprendemos la lucha de los nacionalsocialistas!". La cuestión judía es no sólo la llave para la Historia mundial sino también la llave para la solución de la cuestión que formulamos a la JUSTICIA ALEMANA.–




Lo Bueno Vencerá
1º de Junio de 1927


     (El 1º de Junio de 1927 se deliberó en el Parlamento [Landtag] bávaro, en Múnich, sobre el presupuesto estatal para el año 1927. Hablaron los representantes de los distintos partidos. Sin excepción estuvieron de acuerdo en que la penuria en el pueblo era grande, el dinero escaso y la ayuda perentoriamente necesaria. Como siempre, fueron recomendadas las conocidas medidas que debían salvar el Estado: racionalización estatal, empréstito monetario, reducción de la dotación de empleados, supresión de organismos estatales y una desconsiderada recolección de impuestos. Como séptimo orador tomó la palabra Julius Streicher. Abiertamente dijo que las medidas expuestas eran insensatas e inútiles y que había que aplicar la palanca allí donde se manifestaban las causas de la penuria).


     ¡Señoras y señores! En su tiempo se presentó como un hecho magnífico la aceptación del Tratado de Locarno y de Dawes prometiéndole al pueblo, en el más breve tiempo, una mejora de las condiciones económicas. Mientras tanto han pasado años. ¿Cómo han evolucionado en este tiempo las condiciones? Recientemente el Berliner Tageblatt escribió que en Alemania ¡ya había cuatro mil millonarios! De ello podría verse el auge económico. Desde el punto de vista del Berliner Tageblatt esto, por supuesto, es exacto: ¡porque en Alemania nunca hubo cuatro mil millonarios! Pero con esta comprobación también está probado que contra el pueblo alemán se ha cometido un monstruoso crimen.

     ¡Estos cuatro mil millonarios han emergido del crimen que hoy lamentablemente ya comenzamos nuevamente a olvidar!. ¡Son estos cuatro mil millonarios aquellos que robaron al pueblo alemán, al hombre común, sus ahorros!. ¡Pero a estos 4.000 millonarios se contraponen 20 millones de desempleados, trabajadores de horario reducido, ocupantes de asilos de pobres y una clase media derrumbada!.

     ¿Qué ha sucedido hoy en realidad? Nos hemos vuelto totalmente endeudados y tributarios. El Estado es ya sólo una corporación. El patrimonio nacional está devaluado, y ello con la anuencia de los partidos marxistas y también cristianos. Sólo consta que con el saber y la voluntad de aquellos partidos, que en las reuniones habían prometido al pueblo alemán el azul del cielo, pudo acontecer este gran crimen. Comparemos hoy lo que tenemos ante nosotros con aquello que nos fue prometido: ¡ENTONCES RECIÉN ADQUIRIMOS UNA IDEA DEL ENGAÑO CON QUE SE NOS HA ILUSIONADO!.

     Con ocasión de la Fiesta de Mayo de la Socialdemocracia de Hannover en el año 1904 podía leerse en su diario:

     "Ustedes los trabajadores en el futuro viajaréis en automóvil propio, cruzaréis los mares como turistas, con naves propias, escalaréis regiones alpinas y pasearéis ebrios de belleza a través de las regiones del Sur, de los trópicos y también viajaréis por zonas nórdicas. O bien os desplazaréis velozmente con vuestro vehículo aéreo sobre la Tierra en vuelo competitivo con las nubes, los vientos y las estrellas. Nada os faltará, ningún poder terrenal que vuestro ojo no vea. ¿Preguntáis vosotros, sin embargo, quién os traerá esto? ¡Sólo y exclusivamente el Estado socialdemócrata del futuro! Él es la plena realización de vuestros sueños más audaces, lo que jamás vuestro corazón ansía, lo que vuestra boca con visión esperanzada revistió de palabras balbuceantes, el real evangelio de la felicidad humana sobre la Tierra. Ya comenzó la aurora, pronto debe aparecer el día en áurea altura".

     Una revista nacional publicó hace poco la fotografía de un ministro marxista tomada en un balneario internacional. Es cierto: ha llegado un paraíso, ¡pero no para el trabajador, sino para aquellos que le han mentido y engañado! El marxista Noske regresó recientemente de un viaje a la India occidental. El señor Noske puede hacer o dejar de hacer con su fortuna lo que quiera. Pero es extraño que a la gran masa se le hicieran las más grandes promesas que, sin embargo, no fueron cumplidas. El trabajador pasa hambre, el "bonzo" [Bonze, hombre de gran fortuna] en cambio se regala en los balnearios internacionales. En este sentido me permito hacer notar también que nos encontramos en la casa en que tiempo atrás fue anunciado por el judío de raza galitziana Eisner (Salomon Kosmanowski) el dominio de la belleza y de la dignidad. Ese judío invitó a sus amigos —rufianes y prostitutas— a un baile al edificio del Landtag bávaro y distribuyó dinero entre ellos. Como "Su Majestad Revolucionaria", tomó asiento en el trono del ex-rey. ¡UN JUDÍO GALITZIANO QUISO LLEVARNOS A NOSOTROS, LOS BÁVAROS, A LA BELLEZA Y A LA DIGNIDAD! YO LES PREGUNTO: ¿DÓNDE ESTÁ LA BELLEZA, DÓNDE HA QUEDADO LA DIGNIDAD?.

     Hoy se suele abundar en charlatanería, sin morder el carozo de la fruta. ¡De la parte marxista se afirma siempre que sólo la guerra perdida es culpable de la desgracia alemana!. ¡El que conoce la Historia mundial sabe que ya más de una nación ha perdido una guerra y recién a través de ello ha llegado a ser un pueblo!. ¡No necesito traer al recuerdo cómo llegó a ser grande Prusia!. ¡No es verdad que la guerra perdida tenga la culpa de nuestros sufrimientos!.

     A otros pueblos que han salido como "vencedores" de la Guerra Mundial igualmente no les va mejor que a nosotros. En el año 1920 hablé en algunas ciudades del territorio ocupado. Entonces tuve una entrevista con un comandante francés. El oficial me contó que al pueblo francés tampoco le iba mejor que al alemán. Supe por él que los ejércitos franceses en el Rhin no eran conducidos por franceses, sino por judíos —naturalmente con uniforme francés—, y que los generales franceses Hirschauer y Mardoc eran judíos bautizados. ¡ESTE ÚLTIMO HABÍA ORDENADO DURANTE LA GUERRA EN CHAMPAGNE SACRIFICAR A LOS PRISIONEROS ALEMANES COMO CERDOS! Oí por lo tanto de boca de un francés que el pueblo francés, lo mismo que nosotros, sufre por el atropello de aquellos que interiormente no tienen nada que hacer con el pueblo francés. Culpables de nuestro infortunio son aquellos que dejaron llegar al poder a los extraños raciales y les prepararon el camino para la consecución de sus fines supra-estatales. ¡CULPABLES SON LOS PARTIDOS MARXISTAS!.

     Nosotros, los nacionalsocialistas, preguntamos al señor ministro de Finanzas: ¿Qué hace ahora el Estado para sacarnos de la miseria? Desde hace un año oímos con reiteración la expresión "simplificación del Estado". Somos de la opinión de que un Estado que mediante la eliminación de organismos y mediante el despido de funcionarios cree poder salvarse del hundimiento, ya no tiene valor. Tales medidas son una gota sobre una piedra caliente. Lo fundamental no se obtiene con eso.

     También mediante la rebaja de los sueldos, mediante mala retribución y mediante la recolección rigurosa de impuestos no se superará la desgracia. El señor ministro de Finanzas estuvo hace poco en Estados Unidos: ¡no creo que haya vuelto con los bolsillos llenos! Si el señor ministro de Finanzas realmente ha mirado por dinero en Norteamérica debe admitir que aquellos con quienes negoció ya documentaron por su apariencia quiénes son. Los verdaderos capitalistas del mundo pertenecen todos a la misma raza: ¡habitualmente responden a los nombres de Cohn o Levi, Veilchenfeld o Moscheles! Señalo el curioso hecho de que justamente EN DÍAS DE FIESTA JUDÍOS LA BOLSA ESTÁ CERRADA, ¡porque al judío en su día de fiesta no le está permitido visitar la Bolsa! En la Bolsa el judío ha llegado con mano fácil a ganancias descomunales. Igualmente aquellos que hoy pueden prestar dinero al ministro de Finanzas han llegado a ser ricos no por el trabajo sino por el fraude, por el interés y el interés de intereses. Me darán la razón si digo que cualquier economía privada está perdida si confía en su vecino. Lo mismo le ocurre a un Estado cuando está forzado a tomar dinero en préstamo: ¡está consagrado al hundimiento!.

     Nos hemos familiarizado con la idea de que un Estado debe recibir dinero de cualquier banquero judío. El Estado tiene él mismo la posibilidad de determinar el valor de su dinero. Permítanme: ¡por cierto los partidos desde la Derecha hasta la Izquierda estuvieron conformes con que el Deutsche Reichsbank fuera entregado a los judíos de la sociedad de Dawes; más precisamente, ¡de Davidsohn! Nos hemos enajenado por lo tanto del derecho de preocuparnos por tener el dinero, la sangre de la economía alemana. Cuando leemos en la prensa mundial de un empréstito del Estado bávaro en el exterior entonces soltamos una carcajada y gritamos con júbilo: "¡Dios mío, qué éxito!".

     ¿CREEN USTEDES REALMENTE QUE EL JUDÍO DA DINERO PARA AYUDARNOS? ¡CUANDO EL JUDÍO PRESTA, ENTONCES SE AYUDA A SÍ MISMO! Cuando el judío da, da por intereses que por todos los tiempos le posibilitan un ingreso sin trabajo. No es ninguna suerte para un pueblo obtener dinero mediante préstamo, sino un nuevo engaño. No debemos ocultar al pueblo alemán que el Estado alemán vive de adquirir deudas. Si un campesino contrae deudas se vuelve tributario por los intereses y debe trabajar ya solamente para reunir los intereses. El Estado alemán ya ha tomado en préstamo semejante suma que ¡solamente para el pago de los intereses se requiere contraer nuevos empréstitos! Con ello está caracterizada suficientemente nuestra actual situación. ¡VIVIMOS EN SERVIDUMBRE DEL INTERÉS!.

    Si seguimos tolerando esta servidumbre del interés y continuamos manteniéndola, sucumbiremos. Pero si tenemos la firme voluntad de liberarnos del infortunio, entonces no debemos hacer promesas vacuas tal como ahora vuelve a suceder antes de la elección, sino que debemos decir a nuestros trabajadores, empleados, funcionarios y campesinos que hoy somos tributarios y sólo podemos ser salvados mediante el sacrificio y la lucha. La Socialdemocracia ha predicado durante medio siglo la lucha contra el capitalismo.

     Después de la Revolución de Noviembre los rojos tuvieron oportunidad de encauzar por las justas vías al capitalismo. ¡Pero no se hizo nada! Si en el año 1918 se hubiera tenido la honesta intención de quebrar el poderío del capitalismo, entonces se hubiera colgado a los judíos del interés, ¡pero no se hubieran puesto centinelas de protección delante de bancos y bolsas!. ¡Entonces no se hubiera dejado saquear los pequeños negocios y hacer custodiar a los grandes almacenes! Debemos decir a nuestro pueblo la total verdad. ¡No debemos ocultarle que llevamos una existencia aparente, que el marxismo fue una única gran mentira y que todas las promesas se revelaron como engaño y fraude! Debemos decirle a la clase media que sólo puede tener ayuda si renuncia a la creencia en la insustancial Internacional y se une a la patria.

     Connacionales: ¡no es verdad que bajo el sistema del presente el capaz tiene vía libre! No queremos investigar si este nuevo Estado abre al capaz vía libre a los Parlamentos, a las oficinas de consejeros ministeriales, a las casas de Justicia y a todas aquellas partes donde al pueblo se le puede decir que hemos sido engañados. El pueblo alemán no será salvado mediante empréstitos sino mediante la unión compacta sobre la base de la voz de la sangre alemana.

     ¡Señores míos! Una consigna debe ser martillada dentro de los cerebros: ¡QUEBRANTAMIENTO DE LA SERVIDUMBRE DEL INTERÉS! Vosotros los sacerdotes que predicáis en iglesias y escuelas: ¡os ruego decirle al campesino que hoy se repite lo mismo que hace dos mil años! Entonces se decía: "La mano de Judá oprimía pesadamente al pueblo de los edomitas y filisteos". Preguntaos, como alemanes honestos, si no es que también la carga del interés, la usura del oro, la mano de Judá, ¡oprime pesadamente al pueblo alemán!. Todo se repite en la Historia. La prensa mundial cae hoy sobre un hombre que lucha en Italia por su pueblo. ¡COMO ALEMANES DEBEMOS RECONOCER QUE MUSSOLINI LOGRÓ DAR IMPORTANCIA MUNDIAL A SU PUEBLO!.

     ¿No es algo sencillamente portentoso que el Berliner Tageblatt deba escribir: "¡Mussolini deporta a los prestamistas de dinero!"? ¡Sí, pues!, en Italia el prestamista de dinero fue proscrito legalmente en todo el país.

     ¿Pero quiénes son los prestamistas de dinero? Son aquellos que ya hace dos mil años fueron arrojados del templo por Cristo. Son aquellos que jamás trabajan sino que viven solamente del fraude. Cuando un Mussolini abre a su pueblo el camino al futuro tomando el mal por la raíz y apartando al judío, entonces hace algo grande. Un conocido anti-judío, el doctor Dingelstedt, dijo hace cincuenta años: "Dondequiera ponéis la mano, daréis con judíos. ¡Si no volvéis a encerrar a los judíos donde antaño estaban, en el barrio judío, ellos os encerrarán a vosotros!". Forma parte del debate sobre el presupuesto: en el barrio judío jadea hoy el pulmón desecado del trabajador alemán; el judío, en cambio, está en los palacios que otros edificaron. Así se ha revertido nuestro destino. Los alemanes han sido llevados a donde estuvo antaño el judío y donde en base a su contenido anímico, su voluntad, su pasado y sus metas futuras debe volver a estar.

     ¡Señores! Nosotros, los nacionalsocialistas, tenemos una fuerza interior. No entra en acción mediante paga. La fuerza que sonriendo nos hace entrar en todo momento a las prisiones, proviene de la sangre. ¡Ya estuvo una vez en nuestro pueblo, y ella volverá!.

     ¡Señores! Pertenece a vuestro cometido reintegrar al pueblo alemán a los trabajadores que están en el campo comunista. ¡No crean ustedes que en días venideros podrán reunirse con ánimo tan tranquilo como aún hoy lo hacen!. ¡Llegará alguna vez otro poder! El futuro no es creado por una mayoría que se compone de muchas cabezas sin contenido: ¡el futuro es creado por aquellos que aún traen la fuerza del yunque, de la máquina y del arado! El futuro es creado por aquellos a quienes realmente les arde en el corazón la llama que inflamó a nuestros antepasados. El futuro es creado por aquellos que toman en la mano aquella bandera que hoy aún se odia, la bandera con la esvástica [Hakenkreuz], con el signo que hace milenios nuestros padres grabaron en sus lanzas y con el cual fueron a la lucha. El futuro es creado por aquellos que hoy tienen el valor de decir: "Toda vuestra acción es inútil si silenciáis las verdaderas causas de la desgracia que nos ha sobrevenido".

     La simiente brota por sí sola. Es imposible detener lo bueno, ¡Yo creo en que lo bueno vencerá! El portador de lo bueno en la Historia mundial hasta ahora fue siempre el pueblo alemán. Este pueblo no debe sucumbir. Estoy firmemente convencido de que después de una grave época de sufrimientos que debemos pasar, se elevará una llama que dará al pueblo alemán nuevamente la libertad. ¡Pero si el pueblo alemán es libre, entonces también la raza nórdica, la Humanidad germánica, será nuevamente libre!.–




Y Aunque el Mundo Lleno de Demonios Estuviera...
20 de Agosto de 1927


     (1927 fue el año del florecimiento aparente. En Alemania se gozaba y se vivía con el dinero prestado del exterior. El pueblo despreocupadamente avanzaba tambaleante, en la buena fe de que todo andaba de la mejor manera. El gobierno permitía todo calladamente. Pero Adolf Hitler y sus leales reconocieron las consecuencias de esa enfermedad rastrera y desmoralizadora. Hitler resolvió sacudir al pueblo alemán en el Tercer Día del Partido del Reich y hacerlo volver en sí. Después de haber tenido lugar el Primer Día del Partido en el año 1923 en Múnich, el Segundo en 1926 en Weimar, el Führer determinó que el Tercer Día del Partido debía celebrarse en Núremberg. Con toda clase de medios los marxistas habían tratado de impedir ese Día del Partido, pero no lo lograron. El sábado 20 de Agosto en total concurrieron a Núremberg 200.000 connacionales, entre ellos 30.000 hombres SA uniformados. En el salón de la Kulturverein, en Núremberg, tuvo lugar en la mañana del 20 de Agosto el congreso, en el que habló el Führer. Julius Streicher inauguró el congreso con una alocución de bienvenida).


     ¡Mis camaradas del partido!, ¡connacionales alemanes, hombres y mujeres! Declaro inaugurado el Tercer Día del Partido del Reich del Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores, y por encargo de la dirección partidaria les doy una cordial bienvenida. Antes de comenzar, queremos recordar a nuestros muertos. Queremos recordar a aquellos camaradas del partido que el 9 de Noviembre de 1923 marcharon a la Feldherrnhalle y cayeron por la Alemania venidera. Queremos recordar a aquellos que en los años de lucha fueron asesinados por la chusma criminal marxista. Queremos finalmente recordar a nuestro difunto poeta Dietrich Eckart, cuyo espíritu está hoy con nosotros.

     ¡Mis queridos connacionales! Os encontráis hoy en una ciudad que otrora fue llamada la pequeña arca del tesoro del Reich alemán. Núremberg adquirió su celebridad no por decisiones mayoritarias de siervos a sueldo de judíos, sino a través de hombres que en dura e infatigable tarea cumplieron con su deber. No necesito enumerarles los nombres de los hombres que vivieron aquí. Ustedes mismos, por cierto, los lleváis en vuestros corazones. Cuando camináis a través de Núremberg entonces habla a ustedes desde todas las callejuelas, plazas y edificios el espíritu alemán de siglos pasados. Este espíritu nosotros, los nacionalsocialistas, lo queremos restituír a nuestro pueblo.

     Ya una vez Núremberg había sido arrojada de su orgullosa altura a la profundidad. Fue en los siglos XIV y XV, cuando los judíos alcanzaron poderío e influencia en la ciudad. Practicaron la usura y engañaron a la población. Con la entrada de los judíos se cernió la desgracia sobre la ciudad. La mano de Judá descansaba pesadamente sobre la población. Entonces los nuremburgueses se dirigieron al Káiser alemán y solicitaron reiteradamente la autorización para expulsar a los judíos de la ciudad. Recién después de reiterados pedidos les fue concedido su deseo. Durante siglos Núremberg se mantuvo limpia de judíos y experimentó una espléndida época de florecimiento. Después de 350 años, en el año 1851, por la negligencia de una burguesía contaminada por el liberalismo, un extraño racial recibió nuevamente el derecho de asentarse en la ciudad. En pocos años la espléndida ciudad, la pequeña arca del tesoro, se había transformado en un centro del judaísmo y del marxismo. Núremberg se hundió en el oprobio y la vergüenza.

     ¡Mis connacionales!, ¡aprendamos de la Historia!. ¡Reunamos ánimo para una acción como ya hace siglos fue cumplida por nuestros antecesores! Para un pueblo que ya no tiene el valor de liberarse no hay ni salvación ni remedio. ¡Mis queridos connacionales! De todas las comarcas de Alemania habéis venido hasta aquí. Os encontráis en una sala que para nuestro movimiento ya ha llegado a ser un pedazo de Historia. Aquí comenzamos ya en Noviembre de 1918 la lucha política contra el marxismo. En esta sala uno de los primeros y más entusiastas pioneros nacionales, el ingeniero civil Karl März, con frecuencia ante pocos oyentes pronunció sus discursos esclarecedores. Karl März murió en la capital del Reich una muerte como la debe morir más de uno que no conoce los medios que el judío emplea desde milenios para eliminar a aquellos que se alzan contra él. Aquí habló un combatiente nacional de Viena, el investigador de la masonería, el doctor Wichtl, quien al regresar a Viena murió de la misma manera que Karl März.

     Hoy nos encontramos en esta sala para celebrar el Congreso del Tercer Día del Partido del Reich. Nosotros vivimos y miramos hacia un nuevo porvenir, y creemos que Adolf Hitler y sus leales lograrán liberar al pueblo alemán de las manos de Judá, de aquellos poderes que en su maldad y peligrosidad no son reconocidos aún por la mayoría. Más de uno que hoy está entre nosotros como huésped reconocerá en días venideros que era justificado que dijéramos: "¡Pueblo, recuérdalo!: ¡El enemigo mortal está hoy aún dentro de ti!". A los hombres que lucharon en esta sala ya no les es posible vivir el Tercer Día del Partido de los nacionalsocialistas. Nosotros tenemos la suerte de poder aún luchar.

     Nueve años hace ya que estamos en la lucha política. Se nos dice locos, se ríen de nosotros y nos escarnecen, se nos quiere hacer creer que nuestra lucha es inútil. A esto no le prestamos atención. Hace medio siglo aparecieron en esta ciudad las primeras banderas rojas, y hoy ondean al viento las primeras banderas de la esvástica, si bien todavía en forma aislada, sin embargo lo suficientemente grandes como para mostrar a nuestro pueblo lo que traerá el porvenir.

     Nosotros, los nacionalsocialistas, en Núremberg tenemos la inconmovible fe de que ya no está lejano el día en que las banderas de Adolf Hitler no ondeen ya aisladas en las callejuelas de nuestra ciudad, sino que iluminarán desde todas las casas, desde las iglesias, desde los edificios del Estado y de la ciudad y del magnífico viejo castillo de Hohenzollern. Creemos que llegará el día en que no sólo en Núremberg han de ondear las banderas del Führer, sino también en la capital del Reich y especialmente sobre la casa en cuyo frontón está escrita la frase: "Al Pueblo Alemán" [Dem Deutschen Volke, en el edificio del Reichstag en Berlín]. Esta fe sagrada nos dará la fuerza para los días venideros. El que ha asimilado en sí la idea de Adolf Hitler, no necesita oír ninguna palabra más, ése sabe lo que está en juego.

     El maestro nuremburgués Albrecht Dürer pintó un cuadro en el que un valiente Caballero alto a caballo, cabalga a través de quebradas, pasando al lado de la muerte y del diablo, hacia la victoria. ¡Qué también cada uno de nosotros llegue a ser tal Caballero, que vence a la muerte y al diablo!.

     Con este deseo os quisiera dar la bienvenida. Pensad en todo lo que hacéis, y que para el nacionalsocialista sólo hay una cosa: gritarle sin cesar a nuestro pueblo: "¡Y aunque el mundo lleno de demonios estuviera, sin embargo, lo habremos de lograr!" [Und wenn die Welt voll Teufel wär', es muß uns doch gelingen!, frase de la tercera estrofa del himno "Ein feste Burg ist unser Gott" de Martín Lutero, de 1529, cuya melodía usó Bach en su cantata BWV 80. N del E.].



¡Maldición al Asesino de los Seres Humanos!
5 de Mayo de 1928


     (El 2 de Mayo de 1928 fue alevosamente asesinado por marxistas, en Núremberg, el SA Heinrich Wölfl. El 4 de Mayo de 1928 sus restos fueron inhumados en el cementerio del Sur de Núremberg. Julius Streicher depositó junto al sepulcro la corona del Führer y pronunció el discurso fúnebre. La siguiente es la versión taquigráfica del archivo del Gau del discurso que pronunció Streicher el 5 de Mayo en Salón Hércules de Núremberg).


     Desde ayer se encuentra en el cementerio Sur de Núremberg, el sepulcro de un nacionalsocialista, del trabajador Heinrich Wölfl. Al servicio de nuestro sagrado movimiento, por amor a la patria, debió entregar su joven vida. En la noche de Mayo lo asaltaron dos sicarios rojos. Uno de ellos le asestó un golpe, el otro le clavó el puñal en el corazón. Heinrich Wölfl tuvo que morir. ¡Muchos no comprenderán por qué el nacionalsocialista de 21 años tuvo que morir! Leen en el diario el informe de un jefe de redacción irresponsable sobre una riña a cuchilladas, y con eso el asunto está terminado para ellos. Pero para nosotros, los sabedores, la muerte de nuestro joven camarada no es un misterio.

     Sabemos que debió morir porque luchaba por una idea que ciertos poderes secretos reconocieron como un peligro en el que perecerán. Heinrich Wölfl fue asesinado de acuerdo a un plan. Esto se desprende de que el día anterior su muerte había sido anunciada. Cuando ayer hablé junto al sepulcro le hice a la multitud la pregunta: ¿Quién lleva la culpa de este asesinato alevoso?; ¿quién tiene la culpa de que a los padres les fuera quitado el hijo, a los hermanos el hermano y a nosotros el camarada? Entonces una voz gritó de entre la masa, como desde la eternidad: "¡El judío!, ¡El judío!".

     ¡Sí, por cierto, mis connacionales alemanes! Lo decimos abierta y francamente: ¡El judío es culpable de la temprana muerte de nuestro bravo camarada del partido!. ¡Y vosotros, vosotros trabajadores, vosotros toleráis que la sombra negra, que necesita cizaña, sangre y desgracia, atizando el odio, esté parada detrás vuestro! Sin saberlo corréis a la cadena del extraño racial. ¿No os dais cuenta, pues, de cómo se os engaña, cuando se os dice que en nuestro pueblo ha entrado la paz?. ¿No os muestra la realidad que el asesinato y el terror están a la orden del día? ¡Vosotros no podéis saber la verdad porque durante medio siglo habéis ido a las asambleas de aquellos que os ocultaron la verdad! Si se hubiera apartado el oscuro telón del misterio, ya hace mucho hubiérais convocado un tribunal popular y pronunciado el fallo de muerte sobre el judío eterno.

     ¡Mis queridos connacionales! Desde milenios el asesinato político es para el judío un arma para abrir la vía al dominio que le fue prometido por el dios Yahvé. Numerosos son los ejemplos que muestra la Historia. Uno de los crímenes políticos judíos más grandes es el asesinato en el Gólgota. En la Tierra Santa vivió hace milenios un pueblo laborioso, pacífico y honesto. La felicidad y la justicia reinaban en el país hasta que el pueblo judío hizo su entrada y se adueñó en pocos siglos, mediante fraude y asesinato, del poder. El pueblo autóctono estaba próximo a su hundimiento. Entonces vino un hijo de carpintero y predicó contra los judíos, los explotadores del pueblo, los hijos del diablo. Cristo corrió de aldea en aldea, de ciudad en ciudad. El pueblo despertó. Cada vez más grande se hizo el número de sus adeptos y la masa de aquellos que creían en él.

     Los sacerdotes y escribas judíos, empero, reflexionaron cómo podían matarlo. En Jerusalén, la ciudad capital del país, los judíos estaban representados en mayor número. La población autóctona sufría indeciblemente bajo la férula de la crueldad judía. Pero Cristo resolvió ir a esa ciudad y comenzar también allí su lucha. Sus discípulos estaban con él. Ellos conocían al judío y temían que a su Maestro le pudiese suceder algo. A pesar de ello, Cristo hizo su entrada en la ciudad de elevado emplazamiento. Con vivas, palmas y flores fue recibido. Pero pronto vino la tragedia. Secretamente azuzaron los escribas y sacerdotes judíos ante el gobernador romano y consiguieron que éste dictara la carta requisitoria contra Cristo. Un bastardo de judío [Judenbastard] que estaba en su grupo de discípulos, traicionó al maestro por treinta monedas de plata.

     ¡Qué juego diabólico debió haber practicado Judas hasta que hubo llegado el momento en que pudo entregar al Maestro a sus esbirros! El ciudadano no-judío de Jerusalén se dio cuenta de que si defendía al anti-judío Cristo se pondría en peligro. Pensó de la misma manera que el ciudadano de nuestro actual Estado. Por eso se quedó en casa y dejó que sucediera lo que sucedió. Cristo fue arrastrado ante el juzgado romano. El funcionario Pilatos no pudo encontrar ninguna culpa en él y quiso volver a dejarlo libre. Entonces vinieron los fariseos y los rabinos, una delegación como hoy frecuentemente aparece en el Reichstag para evitar una ley dirigida contra los judíos, y exigieron la condena a muerte. Todavía siguió negándose Pilatos. Entonces volvieron los judíos y dijeron: "Si no nos entregas al anti-judío Jesucristo exigiremos del Emperador que te separe de tu cargo".

     Delante del palacio se reunió la infra-Humanidad [Untermenschentum] sobornada por los judíos: comunistas y bolcheviques de los suburbios de Jerusalén. Cuando Pilatos salió al balcón con Cristo la masa humana bramó azuzada por el judío: "¡Crucifícalo!, ¡Crucifícalo!". Por las ventanas miraban los Cohens, los banqueros, y sonreían con sorna ¡porque veían que su plan estaba teniendo éxito! El funcionario romano se allanó al terror, y a pesar de confesar que no encontraba culpa alguna en el Nazareno, lo entregó a los judíos para que lo crucificasen. Lo sucedido en el Gólgota nos permite comprender los signos de nuestro tiempo actual. El judío de aquellos días aniquiló al último combatiente que quiso liberar a su pueblo del hundimiento. El pueblo no-judío de la Tierra Santa sucumbió.

     En forma parecida como en Tierra Santa, trabajó el judío en Persia. También ahí el judío Mardoqueo alcanzó el poder sobre el pueblo autóctono. El judío Mardoqueo hizo asesinar al ministro anti-judío Haman y a 75.000 persas en una noche. El fin fue terrible. Del pueblo persa de antaño no existe ya nada. Sólo las ruinas dan testimonio aún del esplendor desaparecido y de la grandeza pasada. Al pueblo egipcio le tocó el mismo destino. El judío José llegó a tener poder e influencia, introdujo en el país la economía de la expoliación y sumió en el hambre al pueblo no-judío. Los judíos, en cambio, vivían en la abundancia.

     El judío es aún hoy el mismo que hace milenios. Trabaja con los mismos medios que antes. El pueblo ruso había sido antaño un laborioso pueblo de campesinos. Florecían el comercio y todas las actividades. Fueron construídas ciudades y edificadas fábricas. Entonces vino el judío. Fundó partidos desde la Derecha hasta la Izquierda y trajo el descontento en el pueblo. En la discordia de los sectores populares rusos vio madurar sus frutos. Cuando hubo logrado desencadenar la Guerra Mundial pudo erigir en Rusia su dominio judeo-bolchevique. Hoy celebra la existencia decenal de su dictadura. En estos años el pueblo ruso reconoció que había sido engañado. Hoy el campesino, el funcionario y el trabajador rusos saben que se han transformado en esclavos de los detentadores del poder judíos. Con violencia brutal el judío debe mantener sometida la voluntad del pueblo. Si el pueblo ruso se levanta alguna vez y mata a los vampiros de raza extraña, entonces cumplirá con la voluntad de Dios. O bien el pueblo ruso se liberará y entonces vivirá, o seguirá siendo esclavo, y morirá como muchos pueblos en la Historia han muerto al contacto con el judío.

     ¡Observemos nuestra patria alemana! ¿No sentimos que también aquí ya el judío está en la obra? Muchos connacionales alemanes llevan la Estrella de David sobre su pecho y conocen solamente los conceptos de Moscú y de la "Internacional". Mi connacional: Tú estás en veinticuatro partidos, tú crees representar lo bueno y ¡sin embargo estás traicionado! Porque detrás tuyo está la siniestra sombra negra, que sólo persigue dominar sobre ti. Puede ser que tus funcionarios partidarios sean alemanes, pero ellos comen del pesebre en el que el judío echa su alimento. En el día en que el Estado encierre a vuestros funcionarios tendríais que reconocer que habéis sido engañados. Si en las elecciones próximas los comunistas o los socialdemócratas reciben la mayoría, eso carece de importancia. Aquellos a quienes vosotros enviáis a los Parlamentos son los encargados de aquellas potencias secretas. Vencedor será al final siempre de nuevo el judío de la banca y de la bolsa.

     ¡Vosotros, empero, vosotros no seréis salvados! ENTRE LOS VEINTICUATRO PARTIDOS FALTA UN PARTIDO: EL DEL PUEBLO JUDÍO. EL JUDÍO NO TIENE UN PARTIDO PROPIO, ÉL ESTÁ EN TODOS LOS PARTIDOS, ÉL ESTÁ EN MEDIO DE VOSOTROS! EL JUDÍO CREÓ EL DESACUERDO, CREÓ LOS PARTIDOS. Cada día nos acercamos más al momento que vaticinó Walther Rathenau: ¡que el pueblo de Dios de la Tierra, el pueblo alemán, vivirá y sin embargo estará muerto!. ¡Cuán cegado estás, connacional alemán!. ¡Asesinas a tu hermano quien como tú nació de madre alemana! Y tu déspota, tu señor que te oprime, está parado detrás tuyo y ríe, y TÚ NO LO MATAS porque sólo ves su máscara engañosa, pero no lo has reconocido en su esencia portadora de muerte. Esto es la Alemania de hoy.

     No sabemos lo que ha de venir, pero una cosa podemos decir: que hemos sangrado y sufrido por nuestro pueblo, que nos hemos dejado escupir y arrastrar al fango, que hemos ido a los presidios y muchas veces hemos estado cerca de la muerte. ¿Pero qué has hecho tú, bonzo [hombre rico] del partido? Tú te has transformado en una víctima del extraño racial. ¡Tú te has rendido al judío y él es culpable de que nos encontremos en una situación sencillamente desesperada!. ¡Si tú no fueras un JUDÍO BLANCO, hace rato que hubiéramos abatido al JUDÍO NEGRO!.

     ¡Mis connacionales! No tenemos ya nada que perder. Lo que hemos poseído, lo hemos perdido. ¡Si el destino quiere que al pueblo alemán le sea clavado el cuchillo en las costillas, entonces nosotros podemos morir tranquilos porque nosotros hemos cumplido con nuestro deber!. ¡TÚ, EN CAMBIO, BAJAS AL SEPULCRO DEL OPROBIO!. ¡Cuántas veces te hemos llamado, pero tú te mantuviste alejado!.

     ¡Haced lo que queráis! NOSOTROS conocemos al judío y su poder. Ningún demonio del infierno nos apartará de nuestro conocimiento. Nuestro camino sigue derecho hacia adelante. Creemos que desde la eternidad una voluntad superior nos traerá aún a último momento la salvación. Esta voluntad nos dará la fuerza de detener el arado sangriento que el judío hace arrastrar a través de Alemania, y de liberar a los connacionales comprados y seducidos en el borde mismo del abismo.

     Así alzamos nuestros corazones y nuestros puños al cielo alemán y juramos: ¡Maldición sobre los que están reconocidos como enemigos mortales del pueblo alemán! Hombres y mujeres alemanes: ¡luchad y continuad actuando hacia el porvenir!. ¡El Señor, nuestro Dios, no quiere que muramos! Dios, nuestro Señor, quiere que nos hagamos combativos en cuerpo y alma hasta el día en que podamos rezar una nueva oración. Ella será: "¡SEÑOR, TE AGRADECEMOS, TÚ HAS ESTADO CON NOSOTROS PORQUE NOS HEMOS AYUDADO A NOSOTROS MISMOS!".–




¡Los Judíos Son Nuestra Desgracia!
21 de Abril de 1932


     (Después de haber sido elegido el 10 de Abril de 1932 Hindenburg como Presidente del Reich, el gobierno de Brüning se sintió suficientemente fuerte como para comenzar la largamente planeada lucha de aniquilamiento contra el Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores. El 13 de Abril fueron disueltas y prohibidas la SA, la SS y todas las restantes formaciones nacionalsocialistas. Esa medida provocó indignación en un gran sector del pueblo alemán. Alemania estaba ante la guerra civil. Entonces fue Adolf Hitler quien contuvo a las masas impidiendo actos irreflexivos: "¡Mantened la disciplina! El 24 de Abril es el día del desquite", le dijo al pueblo. Para el 24 de Abril de 1932 estaban fijadas las elecciones parlamentarias en Prusia, Baviera, Württemberg, Anhalt y Hamburgo, las que habían tenido lugar por última vez en el año 1928. Desde el 16 hasta el 23 de Abril Hitler emprendió un segundo vuelo por Alemania y habló en veinticinco ciudades del Reich. En Franconia combatió Julius Streicher. El 21 de Abril éste habló en el salón Hércules, en Núremberg, ante más de tres mil connacionales).


     ¡Connacionales, hombres y mujeres alemanes! En la elección para Presidente del Reich del 10 de Abril de 1932, 16 millones de alemanes y todos los judíos con derecho a voto se pronunciaron contra Adolf Hitler. Muchos esperaban una mejoría de la situación.

    Dos semanas han transcurrido entretanto. Hoy os pregunto: ¿dónde está el comienzo para un avance feliz y para una victoria feliz? El comienzo ya está hecho: ¡a un joven le fue negada la entrada a la presente asamblea porque llevaba puestos un pantalón pardo y botas marrones! No hago por ello a la policía ningún reproche. Es que ella hace sólo lo que el Gobierno le prescribe. Hoy se te prescribe si puedes llevar vestimenta parda, azul o verde. ¡Se progresa! Y esta tarde fue confiscado Der Stürmer porque tuvimos el coraje de decir una vez más la verdad al gobierno.

     El 10 de Abril habéis elegido de nuevo el frente negro-rojo. Vosotros tenéis que llevar la responsabilidad. Pocos días después del 10 de Abril fueron prohibidas la SA, la SS y la Hitlerjugend. Electores de Hindenburg: ¡se avanza! El jueves pasado leí en un diario nuremburgués que dentro de poco habrá un aumento del impuesto cívico. Electores de Hindenburg: ¡se avanza! Al día siguiente el diario vespertino de Núremberg anunció una rebaja de las jubilaciones.

     Nosotros miramos con conciencia tranquila el futuro. Si esto ocurre entre nuestros adversarios, esto es otra cuestión. Si el 10 de Abril hubieran elegido a Hitler, entonces el 11 de Abril hubieran podido ver hechos. Pero tú, pequeño burgués, NO LO HAS QUERIDO, 19 millones no lo han querido, ¡y Hitler debe seguir callado! Ved, pues, qué poco se ha hecho hasta ahora y que el infortunio ha aumentado a través de las disposiciones de emergencia sobre el pueblo alemán. Los actuales detentadores del poder no nos han hecho libres; ellos intentan, mediante tales medidas, ocultar su impotencia. ¡Detentadores del poder del presente! Vosotros probáis con esto que tenéis miedo y que el 10 de  Abril habéis alcanzado una victoria aparente!. ¡Pronto estaréis en el fin!. ¡La meta feliz no la alcanzaréis vosotros, sino Adolf Hitler! El destino de este sistema se ha de cumplir y se cumplirá.

     Nos hemos reunidos hoy en esta sala para hablar sobre lo que callan los diarios. A más de uno no le resulta agradable que yo esté parado aquí y les diga sin amagues la verdad. Trece años hace ya que hablo en esta ciudad. Trece años hace que lucho contra el judaísmo. Sin embargo, uno u otro podrá decir: "¿Pero qué tiene Streicher siempre contra los judíos? ¡Hay, por cierto, también judíos decentes!".

     Me veo impulsado a explicar hoy, por fin, a todos aquellos que aún hablan del judío decente lo que desde hace trece años estoy martillando a los alemanes y seguiré martillando hasta que la victoria haya sido alcanzada.

     Vosotros, pequeños burgueses, vosotros todos mis queridos adversarios: ¡Vosotros me preguntáis por qué llevo esta fanática lucha! ¿Me tenéis por un loco? No, compañeros del partido comunista y socialdemócrata, yo hablo la verdad y os muestro lo que con vuestros judíos habéis hecho del pueblo alemán. Sé perfectamente lo que digo y no permito que ello sea cuestionado. En ochenta largos años vosotros habéis conmovido la fe y la lealtad del alemán en su patria y emponzoñado su alma con una nueva concepción. Habéis gritado al pueblo que no existe una patria que se llama Alemania, ¡que sólo existe la Internacional roja!.

     ¡Connacional alemán, a ti y a tus hijos se os ha mentido, defraudado y quitado la patria! Se te ha dicho, para que lo repitieras, que Alemania recibe ayuda desde afuera, de la Internacional negadora de pueblos. Se te ha tamborileado hasta que creíste que en el mundo existen realmente seres humanos que para ti, trabajador alemán, tienen un corazón. ¡Hasta creíste que el judío es tu amigo!. ¡Así hoy te has vuelto realmente un proletario! ¿Sabes lo que significa la palabra proletario? ¡Fíjate en el diccionario, allí encontrarás que un proletario es un ser humano tonto, totalmente inculto! Si los compañeros te designan como proletario, entonces quieren decir: tonto. Ven con nosotros, aún no eres lo bastante tonto. Ochenta años ha requerido el judío para hacer de ti un proletario. Pero yo sé que el trabajador alemán sólo puede volver a ser conquistado incesantemente si se martillea dentro de él: ¡LOS JUDÍOS SON NUESTRA DESGRACIA!.

     A nuestra redacción escribió hace poco un sencillo hombre del pueblo una carta en la que se encontraban las siguientes palabras: "Porque reconocí al judío en su peligrosidad lo odio como nuestra mayor desgracia, y por eso estoy ahora con ustedes". Los así llamados cultos, en cambio, que en realidad son incultos, no escriben semejantes cartas. No nos comprenden. Por eso debo repetir incesantemente: "¡Los judíos son nuestra desgracia!".

     El año pasado los "Soldados Judíos del Frente" de Fürth presentaron querella contra mí por esta expresión. Ante el juzgado se puso en evidencia que este dicho no proviene en absoluto del que incesantemente lo pregona al pueblo sino del erudito alemán el profesor Heinrich von Treitschke [1834-1896], que vivió en una época en que aún nadie tenía ni idea de que alguna vez iba a venir Adolf Hitler. Treitschke no era un fanático anti-judío. Tampoco pertenecía a una asociación política. Pero era en aquella época un alertador serio e inquisitivo. Lamentablemente no fue oído.

     Heinrich von Treitschke llegó a tal convicción por el estudio de la Historia de los pueblos de la Antigüedad. Comprobó que los judíos ya hace milenios habían sido parásitos en los grandes pueblos civilizados.

     En el museo de Pérgamo de Berlín hay un maravilloso templo con espléndidas columnas. ¿Quiénes eran los seres humanos que erigieron ese templo? Eran hombres brillantes, nórdicos, que se hallaban en un elevado grado de cultura, y fueron felices hasta que el judío llegó a ellos y llevó a la ruina su tierra prometida. Hoy tan sólo ruinas dan testimonio del esplendor pasado. El arqueólogo alemán profesor Human efectuó durante quince años excavaciones en Grecia y Asia Anterior y trajo los restos del templo que se encuentra en el museo de Berlín.

     Desde hace milenios el judío vive en Alemania. Hoy no ha llegado a ser otro del que fue hace dos mil y tres mil años. Así como anteriormente llevó a la ruina a los grandes pueblos de la Antigüedad, así quiere proceder hoy con el pueblo alemán. ¡Y por ahí aún hay alemanes que dicen que los judíos también son alemanes! Me remito a un escritor judío de la época de pre-guerra, el doctor (Otto) Weininger, de Viena. Éste escribió en su libro "Geschlecht und Charakter" que los judíos llevan mezclada en ellos la sangre de todas las razas y que, por tanto, son una raza bastarda [Bastardrasse]. Weininger se suicidó de un tiro por desesperación de que él, atado a la maldición de su sangre, debía ir por el mundo como un chupasangre.

     ¡Mis queridos connacionales alemanes! Conozco a personas de alta cultura que dicen que todo lo que lleva rostro humano es igual. Que digan lo que quieran. Nosotros, los nacionalsocialistas, sabemos que de ninguna manera es igual todo lo que lleva rostro humano, y ello es querido así por Dios. La sangre es lo que determina la expresión del alma. El negro siempre seguirá siendo negro y nunca llegará a ser mongol. Jamás un indio piel roja comprenderá el alma de un chino. Así también el alemán sólo puede querer a su propio pueblo, porque es sangre de su sangre.

     Los judíos no son una nación como las demás. No poseen un país determinado ni un territorio delimitado, sino que viven dispersos entre todos los pueblos de la Tierra. Jamás el judío va detrás del arado, jamás está junto al yunque. Él vive como parásito, y se deja alimentar por los pueblos anfitriones. Si tú crees que los judíos en los distintos pueblos tienen también distintas metas, entonces te engañas: TODOS LOS JUDÍOS TIENEN UNA META COMÚN: ¡EL DOMINIO MUNDIAL!.

     Nosotros, los alemanes, hemos llegado a conocer al judío. El hecho de que el pueblo alemán ha salido de la Guerra Mundial con una figura lastimosa, eso lo ha causado el judío. Él nos ha traído la inflación, ha transformado en mendigos a los pequeños ahorristas, que se han sacrificado durante toda su vida para tener una modesta reserva en la vejez. Ha infligido indecibles sufrimientos a nuestro pueblo. La Estrella de Judá significa para los pueblos no-judíos revolución, caos, hundimiento. Por eso nuestra lucha abierta y honesta durará mientras haya judíos en Alemania. Nosotros no combatimos por el presente; nuestra voluntad fanática de lucha es para el futuro. Si Adolf Hitler no llega al poder alguna vez, sólo piedras desmoronadas hablarán de un gran pueblo alemán.

     Si se me pregunta cómo fue posible que un número relativamente pequeño de 3 millones de judíos pudo someter a un pueblo de 65 millones, entonces digo: no es decisivo el número. El judío no lucha abierta y libremente como el germano. Lucha arteramente, dentro de Órdenes, dentro de logias. Todo lo que teme la luz, lo que debe esconderse del claro rayo del divino Sol, eso acompaña al judío, eso es su hueste.

     A pesar de que los judíos no se arredran tampoco ante ataques contra el cristianismo, son sin embargo, protegidos por aquellos que llevan la vestidura eclesiástica. El cristianismo de la primera época fue distinto al actual. Los primeros cristianos fueron combatientes que quisieron liberar a su pueblo del oprobio judío. Luego el judío se introdujo sub-repticiamente en esta comunidad e hizo del cristianismo originariamente limpio un objeto de burla de la Humanidad. Los primeros cristianos estaban dispuestos a morir por la preservación de la doctrina cristiana. Pero el judío hizo de ello un negocio. El judío se deja bautizar para poder, así camuflado, someter desde adentro a los pueblos. Pero nosotros sabemos que el judío, se haga bautizar como Protestante o católico, sigue siendo judío. ¿Por qué no te convences de esto tú, "pastor" Protestante, tú, sacerdote católico? Vosotros estáis cegados y servís al Dios de los judíos, que no es el Dios del amor, sino el Dios del odio. ¿Por qué no escucháis a Cristo, que les dijo a los judíos: "Vosotros sois hijos del diablo"?.

     Porque el dios de los judíos hizo de sus hijos vampiros y parásitos, por eso no puede ser nuestro Dios y Señor.

     ¡Mis connacionales! ¿Cuánto tiempo necesitáis aún para llegar a convenceros? Desde hace años os esclarecemos, pero vosotros no queréis oír. Dad, por fin, pues, a Adolf Hitler, que no quiere otra cosa que volver a hacer mediante la reunión de todos los connacionales nuevamente fuerte y poderosa a Alemania, vuestra confianza. Queréis captar a Adolf Hitler con la mente. Pero al Führer sólo se le puede comprender con el corazón y con el sentimiento. ¡Tú crees, connacional, que porque eres educado eres algo mejor! Eres, por el contrario, peor, porque te mantienes apartado. ¡Tú perteneces a aquellos que sienten júbilo hoy porque se ha prohibido a la SA y a la SS!. ¡Cómo debes quedarte avergonzado ante estos hombres sencillos! Si hubiéramos esperado la acción de los llamados cultos, oh, pobre Alemania, ¡hace tiempo estarías perdida y vendida!.

     Lo declaro abiertamente: la cobardía está allí donde en círculos rigurosamente limitados se cultiva la sociedad; el valor, a la inversa, se halla donde manos callosas se mueven en el ritmo del trabajo. Habrás de arrepentirte alguna vez de haberte alejado del connacional sencillo y decente. ¡Comprended, pues, por fin, los signos del tiempo!. ¡Cuántos aún pasan de lado frente a la verdad!.

     Yo realmente no debería ya tener que hablar. ¡Pero ustedes no quieren oír, ustedes no quieren ser libres, ustedes los perezosos, ustedes los tibios, ustedes prefieren ser herramientas del judío!. ¡Sigan nomás así!. ¡Pronto será demasiado tarde, pronto el destino de Alemania se habrá cumplido!. ¡Ustedes, siervos del judío, ustedes ansían una Alemania bajo la hoz y el martillo! Ustedes olvidaron que en la Rusia soviética han sucumbido 51 millones de seres humanos; ustedes han olvidado a sus camaradas, que el Frente Rojo y la reacción han muerto a tiros, y han olvidado toda la miseria y angustia que vino sobre Alemania! Ustedes no sienten que son solamente herramientas para la consecución de aquello que el dios judío ha prometido al pueblo judío. Ustedes no sienten que serán esclavos bajo un rey de los judíos. ¡Entonces no se lamenten, entonces lleven su yugo!. ¡Es la tragedia alemana que alemanes luchen contra alemanes!. ¡Sigan nomás así, para que germine la simiente judía! El judío eterno ríe y espera el día en que ya no necesitará camuflarse, sino que podrá presentarse con diabólica mueca sarcástica sobre el escenario mundial, para comenzar la marcha hacia el corazón de Europa.

     ¡Pueblo alemán, ten cuidado de que tu tierra no se transforme en un montón de escombros! La hora es seria, es un llamado de alerta, pero te señala también el camino que conduce a la libertad. La posibilidad de tomarlo te será dada el próximo domingo. No se trata de los representantes de un Parlamento, se trata de que tú colabores para destruír la servidumbre rojinegra judía, que abras el camino a Hitler para la creación del nuevo Reich. Luchamos como los discípulos después del asesinato del Gólgota antaño lucharon. Estos seres humanos pequeños y sencillos comenzaron a hablar y a luchar. ¡Así salid también vosotros como apóstoles del presente! Está en juego algo grande, está en juego todo. ¡Alemán, reconoce la hora! Nosotros hemos cumplido con nuestro deber. ¡Si tú no reconoces la gravedad de la hora, entonces húndete!. ¡Pero no te lamentes!. ¡Es que tú mismo llevas la culpa!.

     Nosotros, los nacionalsocialistas, creemos que Adolf Hitler es el mensajero para una nueva Alemania. Creemos que está enviado por Dios para liberar al pueblo alemán del vampiro Pan-Judá. ESTÁ EN JUEGO LA SALVACIÓN DEL PUEBLO ALEMÁN, PARA QUE SEA SALVADO EL MUNDO. ¡Marchad con nosotros! A través de la lucha, a la victoria.–






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